El mes se inicia con una Luna en Géminis, rápida, curiosa y dispersa y al estar tan cerca de Urano pues tiene su toque de impulsividad y arrojo.
Lo más relevante en el cielo en estos tiempos es el ingreso de Neptuno, el planeta de la disolución, la creatividad y el escapismo, en el signo del carnero. Luego de un tránsito de catorce años por Piscis, Neptuno hace su arribo a Aries y esto no ocurría desde hacía 165 años. Podemos pensar en un retorno a la individualidad, a la exploración de nuevas creencias espirituales.